Las dudas comenzaron a despejarse cuando el médico de Policía sacó el cuerpo de la recién nacida de un tacho de chapa de 200 litros que es usado para arrojar basura y descubrió que alrededor del cuello tenía el cordón de una zapatilla bien ajustado. Ese es el indicio más fuerte que tienen los investigadores para sospechar que no se trató de un aborto espontáneo, sino de un homicidio que conmovió a los vecinos de Banda del Río Salí, lugar donde se produjo el hecho.
A la mañana, un llamado a la comisaría de esa ciudad daba cuenta de que en la estación de servicio que está ubicada sobre ruta 9, al frente del Hospital del Este, empleados habían encontrado un feto tapado con una bolsa de plástico celeste. Una comisión, al mando del titular de la Unidad Regional Este, Fabio Ferreyra, constató la versión.
El cuerpo fue encontrado en la parte trasera del establecimiento. Lo habían arrojado en un tacho de basura que normalmente es utilizado por los camioneros que estacionan sus vehículos para descansar. Por la noche, travestis, mujeres trans y prostitutas circulan por ese lugar.
Los miembros del Equipo Científico de Investigaciones Fiscal, dirigidos por el fiscal Carlos Sale, en un primer momento sospecharon que la niña había nacido en el Hospital del Este y que podría haber sido asesinada después de que le dieran el alta.
Pero esa posibilidad fue rápidamente descartada luego de que los peritos revisaran el cuerpo de la recién nacida. “No se le había cortado el cordón umbilical y se encontraron restos de placenta por lo que creemos que el parto se produjo antes en un lugar que trataremos de establecer. Pero será fundamental el resultado de la autopsia para confirmar o descartar que se trató de un homicidio”, explicó el fiscal Sale.
Personal de Homicidios, al mando de los comisarios Juana Estequiño, Diego Bernachi y Jorge Dib, averiguó que en el Hospital del Este, el más cercano de la zona, no había ingresado ninguna mujer pidiendo ayuda por haber dado a luz sin asistencia médica. Por ese motivo, el fiscal envió un oficio al Siprosa para que se informe si atendieron a alguna persona con esas características.
Paralelamente, los investigadores encontraron una sola cámara pública de vigilancia, que será analizada para determinar si se puede identificar a quienes podrían haber dejado el cuerpo de la recién nacida en el tacho de basura.
“Es una desgracia lo que sucedió. No entiendo cómo pueden hacer algo así con un angelito. Estas personas no tienen corazón, ojalá los encuentren pronto para que paguen por lo que hicieron”, opinó la vecina María Laura Ramírez.
Juan Carlos Salas destacó: “en la parte de atrás de la estación de servicio pasa de todo. No me extraña que hayan elegido este lugar para tirar el cuerpo de la pequeña. Ahí vale todo y nadie dice absolutamente nada”.
“Es horrendo que haya pasado algo así. La sociedad está totalmente enferma. ¿Cómo pueden matar así a una criaturita? Si no pueden hacerse cargo de los hijos, que los entreguen en adopción para que puedan vivir felices”, concluyó Sandra Díaz.